Molino Chacabuco a la conquista del universo sin gluten
En octubre de 2024 la noticia fue una bomba. La centenaria empresa Grupo Molino Chacabuco, famosa por sus harinas de trigo, lanzaba su línea de harinas sin gluten no con una sino con cinco variedades de premezclas y blends. Menos de dos años después dio otro gran paso montando su propio stand en la Expo Celíaca, el evento más grande de alimentos sin gluten de Latinoamérica, y con una masterclass multitudinaria comandada por Ale Temporini.
El desembarco de estos alimentos no solamente vino a sumar variedad de harinas aptas para celíacos sino también opciones focalizadas en la nutrición, algo que la comunidad viene reclamando desde hace un tiempo. Porque quien no puede consumir gluten sabe que eliminarlo de su alimentación no es sinónimo de que ésta sea necesariamente más sana.
“Teníamos muy claro que no nos queríamos quedar solamente con desarrollar una línea sin gluten sino que queríamos capitalizar todo ese recorrido que ya habíamos hecho en las líneas de trigo, poder dar un valor extra con el aporte nutricional”, explica Florencia Suarez Ordoñez, Jefa de Marketing Nutrición Humana de Grupo Molino Chacabuco. “Y vimos que en la góndola sin gluten faltaba mucho eso. La base, el trinomio básico de todos los productos, carecía de aporte de fibras, de proteínas y demás”. Florencia se refiere a la harina de arroz, fécula de maíz y fécula de mandioca, la base clásica de toda premezcla sin gluten.

Por eso, para el gran lanzamiento se propusieron dar un paso más y poder ofrecer productos que además tengan un aporte nutricional proveniente de la incorporación de semillas, legumbres y granos ancestrales, algo que ya habían logrado en la góndola de trigo y con muy buena recepción del público general. “Luego de varios años de trabajo, y de encontrar también un partner que estuviera a la altura de nuestros estándares de calidad para poder elaborar y envasar este producto en un lugar seguro -obviamente no iba a ser en nuestro molino harinero-, finalmente en octubre 2024 lanzamos la línea”, relata a SinTaccto Suarez Ordoñez. Se refiere a las 3 premezclas y 2 blends, cada una con su particularidad que ella destaca.
-Premezcla con granos ancestrales: “está direccionada para lo que es pan de queso pero hay algo que caracteriza también a la línea y es que todos los productos se pueden utilizar para más cosas, no solamente para lo que dice el paquete. Tiene quinoa, sarraceno y amaranto”.
-Premezcla con legumbres: “está planteada para pastas, pero también Ale Temporini nos ha hecho pastelitos dulces, pastafrola, ha hecho de todo porque es una premezcla que es muy, muy buena a nivel de aporte de proteínas y fibra; tiene cuatro harinas de legumbres: garbanzos, lentejas, porotos y arvejas”.
-Premezcla para pan y pizza: “sabíamos que era algo muy importante para la categoría. En este caso tiene lino, chía y amaranto”.
-Blend de harinas especial para masa madre: “hicimos uno que sea como nuestro paralelo a la harina especial para masa madre que teníamos dentro de la línea de trigo; buscamos cómo combinar harinas sin gluten para poder promover el desarrollo de una buena masa madre y el desarrollo de preparaciones que requieren este tipo de fermentación y de hidratación larga. Tiene harina de trigo sarraceno, garbanzo y arroz”.
-Blend con legumbres y semillas: “tiene garbanzo, quinoa y amaranto.Y decimos que es para uso universal porque la idea de los blends obviamente es que se puede usar como si fuera una premezcla universal”.


Esta línea fue pensada tras observar que cocineros e influencers promovían que su audiencia se haga sus propias premezclas caseras incorporando harinas alternativas para no consumir tanto la premezcla universal de paquete que se solía conseguir. “Ahí surgió la idea de los dos blends de harina sin gluten que, justamente, son combinaciones de harina sin gluten pero no tienen gomas (xántica, guar); por eso no son premezclas. La idea es que sean súper versátiles, no solo están pensadas para esos ejemplos de uso”, reflexiona.
Claro, las recetas igual están al dorso para simplificar la experiencia del consumidor que quiera usar el producto para lo que fue sugerido. Pero en las redes y en la propia web de la marca se promueve el uso desde su adaptabilidad e incluso practicidad de tener todo en una. “Tiene este plus de incorporar harinas alternativas sin que vos tengas que hacer toda esa compra de 18 millones de paquetes, en este caso con el sello sin gluten y demás, con lo cual lo hace un alimento seguro. Además la mezcla ya fue diseñada específicamente para que con ese mix perfectamente se pueda hacer desde un budín hasta una pizza, un pan y demás. Está todo ese trabajo de prueba y error, del fine tuning del desarrollo, bien logrado”.
EL DESAFÍO DE HACER
Para cualquier celíaco enterarse de que una empresa como Grupo Molino Chacabuco elaborará productos sin gluten significa, como mínimo, preguntarse ¿CÓMO? Es sabida la volatilidad de la harina y el altísimo riesgo de contaminación cruzada que eso conlleva. Como ellos también lo conocen, la elaboración y el envasado lo hacen en una planta que está en Mercedes, Corrientes; o sea, a kilómetros de distancia del molino en Chacabuco que da nombre a la marca. “Es una planta que tiene una amplia capacidad de producción y basta experiencia en el desarrollo de alimentos sin gluten del mercado. Fabrican para terceros y empresas de primer nivel”, explica la vocera de la compañía para sumar tranquilidad. Elaboran, envasan y envían a Chacabuco donde se almacena en un lugar absolutamente separado de las harinas de trigo. “Significó mucho aprendizaje para la empresa, un montón realmente”, confiesa. “Y por eso llevó muchos años el poder desarrollar el producto que queríamos. Fue un trabajo arduo pero por suerte estamos muy contentos de lo que pudimos lograr”.

APRENDER A COMER (Y BIEN)
Actualmente muchas personas consumen alimentos sin gluten, no únicamente las diagnosticadas con celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca. Y es un público que llega a este tipo de alimentos -muchas veces aunque no siempre, por supuesto- sin demasiada información ni control nutricional. “Lo bueno de esta línea es que es segura, que ofrece una alternativa nutricionalmente mucho mejor que la mayoría de las propuestas que se encuentran en el mercado”, enfatiza Jefa de Marketing Nutrición Humana. La de pan de queso, por ejemplo, les resultó una excelente puerta de entrada al universo no celíaco. Pero, claro, son personas que no están habituadas a las texturas o métodos de cocción; sus vivencias con estos productos se asemejan a las de un recién diagnosticado, todo es aprendizaje. Por eso desde Grupo Molino Chacabuco hacen mucho hincapié en la comunicación y educación, ya sea desde sus redes sociales y web como a través de acuerdos con instituciones. “Tratamos de brindar mucha información, tips de uso de los productos, de cocina sin gluten, cuáles son los ingredientes clave. Y la importancia de que no es solo comer sin gluten. Si es tu elección está perfecto, pero también es importante cómo estás comiendo, cómo te estás alimentando para que sea algo realmente nutritivo y no te llenes de almidones y féculas que no te aportan nada”.
En ese sentido, vienen haciendo un trabajo en puntos de venta (dietéticas, tiendas de alimentación saludable), adonde van con una nutricionista, hacen degustaciones y brindan asesoramiento. Todo esto llega luego de un recorrido ya transitado con su línea Cocina Saludable Trigo -por supuesto no apta para celíacos-, que tiene una propuesta de trigo más legumbres o semillas. La variedad de harinas que los celíacos sumamos a nuestra alimentación de manera natural porque son sin gluten y se presentan como grandes aliadas -como las de legumbres, por ejemplo-, llega de manera diferente a quienes sí pueden consumir gluten y por costumbre (o desconocimiento) se habían centrado en un vínculo de exclusividad con el trigo. Y ese aprendizaje de la incorporación que los celíacos hacemos de manera más abrupta frente a un diagnóstico, para el resto es más gradual. En lo que hay coincidencia es en que todos necesitan acompañamiento.
Como parte del lanzamiento de la línea sin gluten, Grupo Molino Chacabuco comenzó a trabajar con diferentes universidades. Dieron charlas en la Universidad Católica Argentina (UCA) y en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), y con la Universidad Maimónides han llegado a un acuerdo un poco más robusto a través del cual dictaron clases especiales para los alumnos de Nutrición. “También hubo talleres de cocina. Ellos dentro de la carrera tienen algunas materias más prácticas, tienen una cocina importante. Este año fuimos a dar un taller de recetas sin gluten con esta línea y también ellos a veces organizan actividades abiertas a la comunidad”, detalla Florencia.


Los eventos también son momentos clave para poder conectar, charlar cara a cara, conocer a los consumidores, saber qué buscan, qué necesitan. Por eso el año pasado la empresa participó de Bioferia con un espacio en el que dictaron un taller de alimentación sin gluten y en Dietéticactiva Expo Retail Saludable. Y también de la Expo Celíaca 2025, en donde Alejandra Budán convocó a cientos de personas con sus sencillas recetas. La de 2026 representó un doble desafío, ya con un stand propio que desbordó de gente y una masterclass de Ale Temporini en el Auditorio Principal en la que enseñó a hacer una lasagna sin gluten súper fácil.
“La Expo fue una experiencia espectacular, ¡muy intensa!”, sintetiza Florencia, que no se movió un minuto del stand y contestó cada consulta que recibió. Habían llevado gran cantidad de productos y la venta superó las expectativas. “No nos quedó casi nada. Fueron dos días súper movidos. Mucha gente que ya conocía la marca estaba feliz de encontrarla en la Expo y algunos que no, estaban contentos de conocer la propuesta. La recepción fue muy buena, se acercaron varias nutricionistas a preguntar por nuestros productos. ¡Y la clase con Ale Temporini estuvo increíble! Apenas terminó vinieron un montón de personas al stand a buscar nuestros blends y premezclas para hacer sus recetas en casa. La verdad es que fue extenuante pero súper gratificante”.




