Históricamente el arte ha funcionado como herramienta de transformación social, como un instrumento para el aprendizaje y de acompañamiento para transitar diferentes emociones. Seguramente por eso las hermanas Salazar eligieron compartir con el mundo sus cuentos, creados en el contexto de la preocupación de una mamá sobre cómo explicarle a su pequeña hija que tenía celiaquía y que iba a tener que modificar su alimentación de ahora en más. Nunca pensaron que el cuento se multiplicaría por muchos ni que llegaría a un teatro de la famosa avenida Corrientes. “India y su escudo”, que tendrá una función el próximo 6 de abril en el Teatro Picadilly, no es otra cosa que la adaptación musical de ese cuento.

Rosaura, Eloísa y Milagro viven en Ramallo, provincia de Buenos Aires. Son hermanas, miembros de una familia llena de diversidades; como todas, solo que ellas las tomaron para transformarlas en historias que ayuden a alguien más. “A India desde bebé le costaba mucho aumentar de peso, no le crecía el pelo. Entonces a los 2 años y medio el pediatra me dice de hacerle análisis de rutina y ahí ya dieron unos valores altos”, me relata Rosaura sobre la historia de su hija. “Ni pensé en celiaquía, me re asusté, empecé a llamar a mis primos que son médicos y cuando me atendió uno de ellos, que es pediatra, y le empiezo a leer me dice ‘Rochi, quedate tranquila, tiene celiaquía’. Y ahí respiré, no era nada grave”.

Claro, Rosaura ya conocía algo sobre la condición y el simple hecho de saber que lo único que debía hacer con su hija era cambiar su alimentación, fue un alivio. Pero, ¿cómo explicarle a una niña de menos de 3 años que no iba a poder comer lo mismo que sus compañeritos de jardín? 

india y su escudo cuento

“Ahí la agarré a mi hermana que es psicóloga (Eloisa) y ella me dice que lo mejor es un cuento para esta edad. Me puse a buscar y no encontré nada. Nosotros tuvimos la suerte de tener abuelos grandes contadores de cuentos, que nos inventaban unas historias fabulosas, entonces con los personajes de los cuentos de mi abuelo le creamos una historia a India con la ayuda de mis hermanas. A ella le re sirvió y a sus primitos y amigos, todos comprendieron enseguida. Ahí dije ‘esto hay que compartirlo, debe haber madres que están en la misma que yo, que no tienen herramientas para poder explicarlo’, no solamente al nene sino también a sus compañeritos o para que las docentes tengan una herramienta para trabajar”.

“India y su escudo”, la historia que le sirvió a Rosaura para explicarle a su hija sobre su diagnóstico, derivó luego en otros cuentos sobre otras condiciones que la familia Salazar transitaba también en primera persona. La diabetes del abuelo y de la tía Milagro inspiraron el cuento “El auto naranja de India”; y el Síndrome de Down de la tía Genoveva, hermana de su papá, “Abuelita cuéntame”. Y así Los cuentos de India fueron sumando ficciones inclusivas sobre estas y otras temáticas.

¿En qué momento empiezan a pensar en adaptarlo a teatro?
Yo ya lo venía pensando pero iba por el lado de los títeres, que se usaban mucho en mi época. Con nosotras trabajan dos productoras y con ellas empezamos a cranear la idea de llevar la obra de “India y su escudo” al teatro. Ellas nos fueron contactando con gente de Capital que hace obras infantiles y les encantó la idea, enseguida se sumaron. 

¿Cuándo y dónde se estrenó por primera vez la obra?
Acá en Ramallo, en noviembre de 2024, en el teatro de acá. Fue hermoso la verdad. La gente salía llorando, emocionada. Fue muy fuerte, realmente. La obra es hermosa. Como mamá de una nena con celiaquía viví un montón de cosas viendo la obra; te reís porque es divertida, te emociones porque hay partes que te tocan hasta la fibra más íntima y aprendés, porque si no tenés a nadie con celiaquía con la obra podés empatizar, comprender y aprender.

¿Los actores y actrices tenían conocimiento de la temática?
No, les sorprendió. La chica que escribió las canciones se enamoró de la obra, escribió las canciones con un sentimiento como si tuviera celiaquía. Y la directora también. Se pusieron todos la camiseta del proyecto, están a full.

¿Y cuál fue la reacción de India cuando vio la obra?
India nunca me hizo un planteo. Como que con el cuento tomó re bien (el diangóstico). Y de repente, hace un año y medio, me dice “mami, ¿por qué nací así? Yo no quiero tener esto en la panza, quiero comer como comen todos”. La psicóloga me dijo que está buenísimo porque en algún momento ella tiene que enojarse con eso. Y ahora estamos pasando por esa etapa de enojo, de que pasa por una panadería, siente el olor y quiere comer todo. Y también se enoja porque quiere actuar (risas). Pero ella está orgullosa de la obra, le encantan las canciones.